
Como cada año, julio nos invita a mirar más de cerca nuestras elecciones de consumo y el impacto que generan. ¿La consigna? Reducir o eliminar el uso de plásticos de un solo uso durante todo el mes.
Esta acción global, conocida como “Julio Sin Plástico”, no solo busca disminuir la contaminación ambiental, sino también generar conciencia sobre la forma en que nos vinculamos con este material omnipresente en nuestra vida cotidiana.
¿De dónde surge esta iniciativa?
La campaña fue impulsada en 2011 en Australia por la ecologista Rebecca Prince-Ruiz, fundadora de la organización Plastic Free Foundation, y desde entonces no ha parado de crecer. Hoy es un movimiento que se replica en todo el mundo con millones de personas que aceptan el desafío de reducir su huella plástica, empezando por pequeñas decisiones diarias.
¿Por qué es importante?
Porque el plástico no desaparece. Una bolsa puede tardar más de 150 años en degradarse, y muchos de los objetos que usamos solo unos minutos permanecen en el ambiente durante siglos. Aunque el reciclaje es una herramienta importante, no alcanza para resolver el problema si no se reduce drásticamente el consumo.
Los plásticos, sobre todo los de un solo uso, son una de las principales fuentes de contaminación de océanos, suelos y ciudades. Según Naciones Unidas, cada año se producen más de 400 millones de toneladas de plástico, y solo una fracción se recicla adecuadamente.
¿Qué podés hacer este mes (y más allá)?
Empezar por gestos simples que, sumados, pueden generar un gran impacto:
- Rechazá los plásticos de un solo uso: decile que no a bolsas, sorbetes, vasos descartables, envoltorios innecesarios y cubiertos plásticos.
- Evitá comprar productos sobreempaquetados o envasados en plástico innecesario.
- Reemplazá el papel film por recipientes de vidrio, telas enceradas (bee wraps) o contenedores reutilizables.
- Reutilizá y buscá darle una segunda vida a envases, frascos o bolsas.
- Sumate a campañas de reciclaje y economía circular, como las que permiten transformar residuos en nuevos productos útiles.
¿Y si no puedo evitar usar plástico?
Sabemos que, en algunos casos, evitarlo por completo puede ser difícil. Lo importante es no quedarnos de brazos cruzados. Existen múltiples iniciativas que permiten reutilizar y transformar estos materiales:
- Ecobotellas: se rellenan con plásticos de un solo uso y luego se utilizan para crear madera plástica.
- El Otro Frío: campaña que recolecta sachets de leche y yogur para convertirlos en aislantes térmicos destinados a personas en situación de calle.
- Fundación Garrahan: recupera tapitas de botellas para financiar programas de salud y reciclarlas en nuevos objetos.
Y si ninguna de estas opciones está a tu alcance, separar los residuos y disponerlos correctamente en cestos reciclables también es un gran paso.
Un mes, un hábito, un cambio
“Julio Sin Plástico” no pretende que logremos la perfección, sino que seamos más conscientes y empecemos a cambiar de a poco. Cada elección suma, y el planeta —y las futuras generaciones— lo agradecerán.
¿Te sumás al desafío?

Leticia Miyazato
Leti es una entusiasta por la meteorología y las cuestiones ambientales, convencida de que cada persona puede contribuir con pequeñas acciones para crear un mundo más sostenible. Es geógrafa, especializada en el análisis GIS, con experiencia en Teledetección y habilidades en lenguajes de programación como SQL Server, PostgreSQL y PostGIS. Parte de su conocimiento ha sabido volcarlo a su interés por el cambio climático y las problemáticas asociadas al mismo, buscando soluciones para los desafíos ambientales de hoy. En su columna editorial, comparte consejos prácticos y ecotips para inspirarnos a tomar acciones en favor del planeta.


